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Por qué todo el mundo debería aprender a bailar Canyengue. Por Laura Collavini www.lauracanyengue.blogspot.com
Antes que nada debo aclarar que esta es una visión particular. La descripción que aquí haré esta basada en mi experiencia personal, en mi forma de ver, sentir y bailar el canyengue. Empecemos por el principio. ¿Qué es el canyengue? El Canyengue es el tango más primitivo, dándole a esta palabra el sentido de primigenio, de original, aunque también podríamos hablar de primitivo en el sentido que es una representación más básica, más simple aunque no menor, del tango. Estamos hablando antes que nada, de una forma musical. Son los tangos de la llamada “Guardia Vieja”. Es el tango que esta tocado en 2x4. Orquestas como la de Francisco Canaro, la típica Victor, Donato, Lomuto, Caravelli, Pacho entre otras, son exponentes de esta forma de interpretar el tango. Esta música plasmada en melodías simples, juguetonas y muy rítmicas, nos tramite una una energía más a tierra. Son tangos que tienen el ritmo “marcadito”. Las pausas, los cortes, las frases son fácilmente identificables. La orquesta parece ayudar a los bailarines. Para mi estos tangos “respiran” y de otra manera y esto es lo que me interesa mostrar cuando bailo “Canyengue”. El baile El baile “Canyengue” tiene algunas particularidades. Es innegable su origen Afro evidenciado en el tipo de relación que los bailarines tienen con el piso. Hay más pie en contacto con el suelo. La forma de moverse: los movimientos naciendo en el centro del cuerpo también recuerdan las danzas africanas. Como resultado vemos en el baile canyengue un caminar más cadencioso, más compadreado. El abrazo
La distinción más visible del canyengue es su tipo de abrazo donde los bailarines están de costado, como formando una V sus manos entrelazadas van hacia abajo a la altura de las caderas, las rodillas flexionadas. Esto no es una posición estética, Es nada más que el resultado de la forma de relacionarse de la pareja: como nos movemos desde la cadera nos relacionamos con la cadera. Para mi el abrazo canyengue tiene que ver con una entrega completa, algo sumamente íntimo. Y lo maravilloso es que es mutuo. Los dos bailarines tienen que ceder su eje y confiar plenamente en el otro, tratar de encontrar el punto de equilibrio que los lleve a explotar al máximo sus posibilidades sin ser una carga para su compañero. El hombre entrega su peso y su eje desde su cadera derecha y la mujer hace lo propio desde su abdomen. Ambos relacionándose desde el centro de su cuerpo. El brazo derecho del hombre rodea la cadera de la mujer. Su mano izquierda completa el círculo al entrelazase con la derecha de ella. La mujer apoya su brazo izquierdo sobre los hombros de él cerrando ella también un círculo. El eje de ella en la panza y todo su torso en contacto con el torso de su compañero. Realmente es un abrazo placentero. Contenedor y relajado. Las rodillas de cada uno van en flexión hacia el otro ayudando a trasladar el eje. Nunca esa flexión es hacia abajo. La flexión incorrecta puede ocasionar lesiones en las rodillas. La postura canyengue es cómoda y debe sentirse como un mimo no un esfuerzo. Este abrazo va cambiando durante el baile, habrá momentos en los que los bailarines estén enfrentados con el eje en el pecho y otros en los que cada uno recuperara su propio eje. Pero siempre volvemos al abrazo original y al eje compartido desde el centro. Este tipo de abrazo da como consecuencia una escucha del otro mucho mayor. Lo tengo demasiado cerca, es casi una parte de mi cuerpo indiscutiblemente debo escucharlo si no lo hago perderé el contacto; seré una carga un peso terrible y tendré problemas de comunicación. El peso En el canyengue el peso del cuerpo se traslada completo y en un solo momento. Aunque para lograr suavidad en los pasos debo aprender a controlar el traslado de ese mismo peso. Para eso utilizo las articulaciones de los pies y de las piernas. Soy yo la que traslado mi peso, no la gravedad que me lleva hacia abajo. El peso es también elemento de marcación para el hombre y es medio de comunicación de la mujer. Con su peso el hombre marca y con su peso la mujer comunica que ya piso. Por otro lado la formas en que el pie recibe el peso (grado de articulación, lugar de pisada etc) varían también la expresión de cada bailarín en cada momento del baile y es interesante que la pareja escuche mutuamente la expresividad, la musicalidad de la pisada del otro, en un abrazo tan “comprometido” esto es más fácil. En síntesis el canyengue le aporta al bailarín: el reconocimiento rítmico más sencillo. Una forma distinta de relación con el piso. Un entrenamiento mayor de la comunicación de los integrantes de la pareja de baile. Mejora el control del traslado del peso. Explora las distintas posibilidades de trabajo de ejes. Por todo esto y porque amo profundamente el canyengue yo opino que todos los bailarines deberían intentar alguna vez bailar este estilo. Me despido con lo que es casi un grito de guerra: Aguante el canyengue!!!!!!
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