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Muchas veces me pongo a pensar que hacía yo de mi vida cuando no bailaba Tango. Aparte de trabajar, cosa que siempre hice y sigo haciendo, dedicaba mi tiempo libre a un tipo de entretenimiento que ahora está muy lejos de entretenerme. Acudía por ejemplo a muchos recitales o iba a la cancha, al cine, al teatro, etc. Todas actividades donde hay unos pocos que hacen algo y unos muchos que miramos como esos pocos cantan, juegan ó actúan.
Claro,.. en ese momento me entretenía, durante las dos horas (con suerte) que durara el espectáculo, partido ó lo que fuera. Pero después de eso, no me quedaba nada, solo un recuerdo de algo que me había entretenido ó no. Muchas veces sufría si mi equipo de futbol perdía ó muchas veces recibía shocks adrenalíticos por estar en un recital de una banda de rock que me gustara mucho, pero todo eso se esfumaba muy rápido. Esa fue una de las primeras cosas que me dio el Tango. Cuando empecé a bailar comencé a sentir que yo podía ser protagonista de algo, ser la estrella de mi baile y sentí que los otros que bailaban Tango también sentían lo mismo. Uno lo puede ver en la cara de la gente, uno mira una pista de baile repleta y ve en cada pareja un protagonista, una estrella. Todas bailan como si fueran dueños y señores de la pista y aunque no lo sean, no importa porque es lo que uno siente, ¿Por qué? Porque el Tango te llena y no por un momento sino para siempre. En mis tiempos libres solía también salir a comer con amigos, cosa que todavía hago y que por supuesto no hay que perder, pero a medida que la gente crece y va teniendo más responsabilidades cada vez se hace más difícil organizar y ponerse de acuerdo con un grupo que supere las 4 ó 5 personas. Muchas veces me encontraba haciendo 20 millones de llamados y arrastrando gente y coordinando agendas para que finalmente nos pudiéramos juntar a comer dos horitas en un restaurant. El esfuerzo era sobre humano comparado con la retribución. ¿Y que puedo decir en cuanto a los amigos que uno se hace en el ambiente de Tango?, que no hay que arrastrar a nadie porque ellos ya están allá, en las Milongas. Si una noche no logras coordinar con amigos, no importa ¡!!vayas donde vayas siempre vas a encontrar a alguien conocido, dispuesto a hacerte un lugar en su mesa ó listo para bailar. Esa fue otra de las cosas..., ya no tenía que arrastrar a nadie más que a mi misma…, cuando quiero salgo, cuando no quiero no. Como toda mujer me gusta verme bien, y muchas veces tenía que hacer grandes esfuerzos para acudir a clases de gimnasia las cuales me aburrían terriblemente, pero ante la imposición de tener que hacer actividad física iba y las padecía igual. Cuando empecé a bailar Tango sentí que ponía mi cuerpo en movimiento y que disfrutaba de eso, así fue como se abrieron las puertas de otras danzas (Folklore, salsa, rock) que si bien no significan lo mismo que el Tango, para mí, ayudan a mantener el cuerpo activo, en movimiento y entrenado. El Tango te moviliza, ya no volvés a quedarte quieto nunca más…, El Tango no te lo permite! Otra gran ventaja de este mundo especial al cual pertenecemos la gente del Tango es que las relaciones de amistad y amorosas se ven mucho más facilitadas. Hoy en día mucha gente, en otros ámbitos, se conoce por presentaciones…Allí dos desconocidos salen a cenar y en una hora deben evaluar si serán ó no respectivamente la madre ó el padre de sus hijos. También es común que muchas personas cuando están solas busquen un compañero en su entorno laboral porque es lo que tienen más cercano, pero muchas veces esto puede terminar en grandes complicaciones prácticas, sobre todo si la relación no llega a buen puerto. Las Milongas son sin duda un lugar para conocer gente, aunque a muchos no les guste decirlo así y aunque estemos todos de acuerdo en que la mayoría vamos primero por “amor al baile” y segundo por “amor a alguien”. En el Tango todo se facilita en este sentido porque las personas se pueden acercar de a poco, primero solo bailar, otras veces hablar, en algún momento combinar para hacer una clase juntos y así hacer que la cosa sea más relajada y natural. También pueden acercarse no tan de a poco, pero eso queda a voluntad de cada uno. El que quiere vivir una noche de aventura seguramente podrá ir a una milonga y volver acompañado a su casa, sin que eso le genere luego una gran complicación, como si lo fuera pasar la noche con un compañero de trabajo con el que uno no quiere tener una relación seria. Estas son algunas de las cosas que el Tango me dio… pero seguramente el lector, si sabe de lo que estoy hablando, podrá recordar muchas tantas otras cosas que el Tango le dio. Y para los que no saben de lo que estoy hablando solo me queda preguntarles ¿Qué están esperando para acercarse?
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